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Dueña de mi sexualidad

Por Carla Atencio
Comunicadora y lifestyle blogger
@thesoloprojectlima

Estudié en un colegio de monjas. Allí, aunque parezca mentira, toda mi promoción recibió cuando teníamos unos diez años de edad un taller muy profesional sobre cómo proteger nuestro cuerpo e identificar cualquier abuso sexual. El taller fue revelador. Tuve muchas preguntas con las que perseguí a mi mamá por semanas. Y ella, como siempre, respondió a mis dudas con calma. En paralelo, las monjas siempre nos recordaban que el sexo era igual a amor e igual a matrimonio (hetero, cabe destacar). La idea de la sexualidad, cuando crece en una institución religiosa, viene cargada de cierta culpa sino encaja en ese trinomio. Claro que esta estúpida culpa nunca me limitó, pero sí me atormentó durante la adolescencia.

Solo con los años los tabúes sexuales se rompieron. Y no, no fue siendo una adolescente rebelde ni cuando tuve DNI. Recién a los 28 entendí que no tenía que tener el cuerpo perfecto para sentirme bien en mi propia piel y disfrutarla de verdad. Recién a esa edad asumí que las cosas no tenían que verse como en una porno para ser increíbles y especiales a su forma. Ahí sentí que tenía todo el derecho del mundo de sentir y experimentar como yo quisiera. ¿Y es que por qué no tendría ese derecho sobre mí misma?, ¿qué me hizo pensar que no podía? También asumí todas las aventuras adolescentes como partes hermosas de mi propia construcción. Amé y me amé. De pronto, las tonterías rígidas del colegio, los absurdos prejuicios sociales, los absurdos prejuicios de mis ex novios y las culpas tontas dejaron de existir. Fue liberador.

Creo que siempre hay sismos o terremotos que causan este tipo de cambios de perspectiva. En mi caso, no fue algo: fue alguien. Y aunque las cosas no resultaron como yo hubiese querido, no he dejado de quererlo y dudo que algún día eso sea posible. En tu caso, puede ser algo, puede ser un momento, una película, un instante. No pierdas el tiempo limitándote a vivir lo que tú quieres.

De ahí para adelante he enfrentado la sexualidad con una mirada distinta que a veces me jode no haber tenido antes. Pienso en cuántas cosas no pasaron…pero uno no puede vivir mirando hacia atrás sino hacia adelante. Así que, si este es tu caso, deja de atormentarte por lo que quieres hacer y te da vergüenza, ¡no dudes tanto!. Agrega a tu vida lo que quieres. Si después de probar no te gusta, no pasa nada. No estás obligadx a disfrutar de todo y tampoco a hacer algo que no quieres. En la sexualidad no hay reglas, solo libertad que debe vivirse con respeto por el otro siempre.

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