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Metamorfosis

Daniel Nate, @nate.silverline

Tattoo artist e ilustrador

Hace 22 años atrás yo no era la persona que soy ahora, y lo digo en todos los aspectos, considero a esa persona como un fantasma del pasado con demasiados prejuicios, temores y demasiado odio en su corazón.
Me presento, me llamo Daniel Nate y soy un chico trans. Soy de Lima-Perú y vivir en este país no me ha limitado a tomar las riendas de mi vida. Actualmente en Lima se está introduciendo al vocablo limeño “muy poco a poco” el término: transexual; y como muchos sabrán, por naturaleza el hombre rechaza lo que no comprende. Mi intención al contar mi historia es animar a las personas a tomar esa decisión en sus vidas, esa que saben que los hará felices, ¿y por qué no?, todos tenemos el derecho de disfrutar la sensación de plenitud, de estar completos.

Hace varios años atrás yo era alguien que pasaba de todo y de todos; es decir, me ocultaba bajo una vestimenta holgada y     deportista para pasar como un personaje asexual. Llevaba el cabello largo para que en la calle no me tilden de “machona”, “marimacho” y una actitud increíblemente introvertida, porque lo último que quería hacer era exponer mi existencia al mundo entero por el simple hecho que yo no deseaba mi vida, detestaba cada centímetro de mi ser, y ese odio lo reflejaba con quienes más quería. Sé que algunas personas leerán estas líneas y se tocarán el corazón sintiéndose identificados; ésta es la realidad que les toca vivir a aquellos que nacemos en el cuerpo equivocado. Ahora quiero llegar al punto más importante de mi narración, quiero llevarlos al momento en que todo esto cambió. Era 2016, y para entonces no tenía trabajo ni me interesaba tener una educación. Me pasaba los días enteros frente a la laptop viviendo de mi madre como un parásito, hasta que Internet al final hizo su buena labor, estaba en Instagram cuando me llamó la atención la foto de un hombre demasiado atractivo. Tenía una larga descripción al pie de esa foto y algo me incitó a leerlo Era un chico de Australia contando que su tratamiento de reemplazo hormonal había sido la mejor decisión de su vida, y que luego de 4 años

era un hombre completo. Claramente esto me resultó extrañísimo ¿reemplazo hormonal?, fue cuando conocí la etiqueta “transgénero” y recuerdo que me llevé las manos a la cabeza, pensé que pude haberme ahorrado demasiados años de infelicidad sabiendo esto desde mi pubertad, que muchas cosas hubieron sido distintas de haber comenzado a mis 12 años, pero entonces surgió el temor que muchos tendrán “¿qué pensará mi familia”. Me resigné a esperar mi independencia para poder realizarlo, tiempo en el que me pasaba madrugadas enteras arrugando las sábanas en puños cerrados por detestar el hecho de que me importara demasiado lo que los demás pensaran al respecto, por no tener el dinero para iniciar el tratamiento porque en todos los años anteriores sólo había parasitado por mi depresión, y porque me gastaría la saliva explicándole a medio mundo el por qué me convertí en eso; ¡qué flojera!. Llegó el año 2018 y decidí que al carajo con todo, me fui de casa (cabe mencionar que lo hice porque mi madre y yo nunca nos supimos tratar sanamente) y tomé un pequeño cuarto en el que sólo cabía una pequeña cama y un escritorio. Ahí, en la soledad de la novata independencia, comencé a hacerme cargo de mi propio futuro por primera vez. Conseguí un trabajo y con ayuda de un familiar logré armar la idónea vida que imaginaba.  Así transcurrieron los meses y en mi camino apareció Kevin, un Youtuber peruano que es sinceramente un amor de persona. Kevin es un chico trans como yo, que realiza vídeos donde se dedica a educar e informar muchas cosas sobre este tema basándose en sus experiencias personales. Por ese medio conocí la Clínica dónde realizar este tratamiento.
No existen palabras para expresar la olímpica alegría que experimenté cuando llegó el día de mi primera cita con la endocrinóloga, y mucho menos sabría explayarme por el jolgorio que tuvo mi corazón cuando ella me dio luz verde para comenzar con el tratamiento. Recuerdo que mi primer shot (pinchazo de testosterona) fue cuando estaba agripado, y puede que sea psicológico, pero en cuanto aquella hormona ingresó en mi organismo, todo malestar desapareció, y así, cojeando de dolor salí de la clínica como un completo loco feliz.

Es 2019, dentro de 2 meses cumpliré 1 año en Testosterona… y soy feliz.
Hoy tengo familiares que aún les cuesta verme, escucharme y llamarme por un nombre diferente. Algunos simplemente me han rechazado, pero es parte de la transición; no sólo cambias tú, sino también el entorno lo hace contigo, y hay que aprender a ser pacientes y fuertes.
Por otro lado, dejé atrás muchas amistades, pero jamás sentí que perdí algo por ello. Jamás se pierde cuando sabes que has iniciado lo correcto para ti; es todo lo contrario, se gana mucho, MUCHO.
Si estás pensando en tomar una decisión rotunda en tu vida, hazlo, si es para tu salud mental, hazlo, si es para tu felicidad, hazlo. Hazlo antes de tomar la peor decisión como la de quitarte la vida por no soportarlo más, porque sé lo que es acariciar la muerte, y quiero recordarte que para todos hay un nuevo y mejor día, todo dependerá de la decisión que tomes para mejorar tu vida, y sobre todo de la voluntad. Las grandes personas de la historia no se convirtieron en leyendas por ser como todos los demás. Ellos rompieron barreras, fueron contra lo establecido, dieron cara a la sociedad. La vida es una, y en realidad es bastante cortita Que te importe un carajo lo que la gente diga o piense acerca de ti. Sigue adelante, siempre adelante.

Agradezco a Foreplay por darme la oportunidad de llegar a muchas personas con este mensaje, y si estás pensando en comenzar tu tratamiento de reemplazo hormonal y necesitas orientación sobre ello, siéntete libre de escribirme a mi correo daniel.art.flick@outlook.com
Entre todos podemos apoyarnos, no estás sol@.

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