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Mi libertad, mi vulnerabilidad, mi sexualidad.

sexualidad libre

Luciana Arispe
Artista
Creadora de @holapuntolu: Clown, Comunicación y Bienestar.

Nací en 1986, y crecí en una Lima noventera llena de tabúes y creencias a mi alrededor que si bien eran potentes, al contrastarlas con lo que hablábamos o sentíamos en mi casa, eran distintas. Tuve la suerte de crecer con muchísima libertad. Soy hija única, y tengo un papá y una mamá realmente atentos, amorosos, y felices de ser mis padres. Estudié en un colegio laico (porque eso quiso mi mamá sí o sí, y se lo agradezco hasta el día de hoy) con clase de religión católica igual, y con puras mujeres. Y así me convertí en quien soy hoy: una mujer de 33 años con, aún, muchísimo que trabajar para sentirme feliz y cómoda en mi propia piel. Así que recién en este último año he decidido invertir tiempo, dinero y esfuerzo en recibir información y disfrutar de mi sexualidad. 

¿Algún día estaremos cómodxs en nuestra propia piel? Pienso que si bien es esencial para cada persona sentirse feliz siendo quien es, no es una búsqueda a la que le dedicamos suficiente tiempo. Cuesta trabajo conocernos y aceptarnos, y cuesta más en un mundo cambiante, lleno de retos, donde nosotrxs mismxs vamos cambiando y creciendo cada día. Entonces, ¿qué nos hace ser quienes somos? Nuestra familia, nuestros amigos, nuestro entorno, y lo que finalmente creemos a raíz de todo lo que nos influencia.

Yo pienso que para disfrutar de tu sexualidad, primero tienes que sentirte bien contigo. Así como para un médico cirujano su principal herramienta de trabajo son las agujas / pinzas / aparatos para operar (¡cómo se nota que no soy médico cirujano!), para dedicarle tiempo a nuestra sexualidad debemos trabajar con nuestro propio cuerpo y mente. Nuestros límites serán definidos por los propios límites que nos pongamos nosotrxs mismxs. Y para lograr esa libertad, necesitamos abrir nuestra mente.

A pesar de la libertad con la que crecí, y a pesar de ser una persona realmente extrovertida, hasta el día de hoy me cuesta hablar de mi sexualidad con libertad. Yo hablo de todo con mis amigas y hasta con mi familia inmediata, pero hasta este año jamás pude sostener cómodamente una conversación sobre masturbación con mis mejores amigas. Hace poco llevé mis primeros talleres online en Foreplay, y además de aprender y poner en práctica muchas cositas nuevas, me dediqué a pasarle la voz a mis amistades para que tengan la oportunidad también de pasar por esta experiencia. Las reacciones fueron diversas: hubo la risa incómoda, el entusiasmo inmediato, y la cara de “lo pensaré en privado y quizás te cuento”. He podido disfrutar de todas estas reacciones en distintas conversaciones y Zoom parties. Y me sorprendió encontrar todo tipo de respuestas.

Sola o en pareja, hablar de sexualidad siempre será inicialmente incómodo. ¿Por qué? Pienso que porque estamos hablando de nuestra intimidad. ¿Cuál es la barrera o el límite para hablar de nuestra intimidad? ¿Con quién lo hablamos, a quién le preguntamos, y qué hacemos para sentirnos cómodxs cuando hay tanta vulnerabilidad de por medio?

Creo que como todo en la vida, debemos enfrentar nuestra sexualidad con valentía y con placer. Tenemos que aprender a enamorarnos del proceso y entender que nuestra relación con cada aspecto de nuestras propias vidas siempre será un “work in progress”. No hay fórmulas correctas ni rutas ideales. Tenemos el derecho de elegir con quién y cómo exploramos, hablamos, y finalmente compartimos este espacio. Y tenemos que creer firmemente que estamos en todo nuestro derecho de hacerlo. A mí me gusta enfrentar la vida así: con valentía y placer. Me gusta afrontar retos nuevos y me gusta disfrutar del proceso. ¿Por qué nos cuesta tanto enfrentar nuestros propios tabúes sexuales? ¿Qué es lo peor que puede pasar? No sé la respuesta a esta última pregunta, pero sí sé que lo mejor que puede pasar es que nos enamoremos cada vez más de nosotrxs mismxs, aprendamos, y disfrutemos en el camino. 

El siguiente paso entonces es que tú hagas una lista: ¿a qué le tengo miedo con respecto a mi sexualidad? ¿Por qué no he intentado hacer eso que me llama tanto la atención? ¿Cómo puedo enfrentarlo, a mi velocidad y en mi idioma? Y así, cuando nos tiremos a la piscina, lo haremos con ese miedo delicioso que se siente cuando te atreves a hacer algo que querías hacer hace tiempo. Hazlo, y sin juzgarte. Y como he estado en tu lugar también, ¡yo te hago barra! Disfruta.

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