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Quererme es Revolucionario

Romina De’ Luise Kohatsu

@porhorita @rominadeluise

Soñadora pragmática trabajando como diseñadora gráfica, estratega de marcas, mentora de diseño y artista frustrada pero feliz ilustradora de Porhorita por un acto de valentía.

Quererme es revolución

Siempre lo he pensado, vivimos en una sociedad cucufata, una sociedad que se aterroriza de una mujer segura de sí misma (Mandona), que culpa a aquella que se expresa libremente de su sexualidad (Zorra), que degrada a las que gozan de su cuerpo (Arrechas) y lo llevan con orgullo (Provocadoras), una sociedad que denigra a quienes se exploran (Sucia) y a quienes experimentan sexualmente (Promiscuas). Una sociedad en donde te “empoderan” como mujer, pero te juzgan cuando lo expresas.

Desde chica fui una persona sexual, mi curiosidad me llevó por un lado erótico de una forma muy sana y mi imaginación siguió construyendo el camino. Desde entonces me topé con todos los adjetivos mencionados anteriormente, y lamentablemente muchos más, que me juzgaban por cada cosa que hiciera pues no era lo que “señorita” debería hacer. El arte entonces fue mi zona segura, la escritura y la ilustración eran mi forma de catarsis, hasta que me juzgaron por ello también. Llegó un punto donde me cuestionaba si estaba bien explorarme, conocerme, gustarme, expresarme, desear, pues haga lo que haga alguien me diría algo, esto era algo que no veía que pasase hacia los hombres, pero pensaba que así son las cosas y que no había nada que pudiese hacer al respecto. Entonces me limité a lo que era “correcto». — Ok, ¿Y ahora qué? ¿Algo bueno debe de pasar cierto? ¿Una recompensa, un “valió la pena”? — Mi recompensa fue un mal sabor a traición a mí misma, a tapar con vergüenza y temor parte de lo que soy. Pensé con rabia — “Me han limitado a…!” —  No, no, no ¿Qué? ¿Me han limitado? En realidad, nadie me obligó a nada, era yo quién me limitaba a mí misma por querer encajar en lo socialmente correcto. Y pensé… ¿Cómo pude avergonzarme de lo que soy, de lo que siento o pienso? ¿Cómo pude temer el hecho de simplemente ser yo? Entonces esta no es una sociedad limitante, sino limitada.

Desde pequeñas aprendemos que “¡Eso no hacen las señoritas!”, nos adaptamos y aceptamos que el hombre puede tener mayor libertad sexual por ser hombre.  Cuando el sexo, el placer, el deseo, la exploración del cuerpo son tan naturales como el cariño, la felicidad, la curiosidad de una niña en un jardín. Estar orgullosas de nuestra sexualidad, aceptar nuestros deseos, del placer sin culpa y disfrutar nuestros cuerpos sin vergüenza, es querernos e imponernos con pequeños-grandes actos a esos juicios y limitaciones.

Porhorita es más que arte, es mi forma de catarsis, es orgullo, el coraje que me faltó de chica, un perdón a mi yo del pasado, es aceptación, inclusión, el visceral deseo libre de culpa, es una rebeldía silenciosa, es decir basta a los estereotipos, a lo que es socialmente correcto, es quererme tal y como soy. Y querernos explícita y libremente, sin miedo es nuestra mejor revolución ante esta sociedad cucufata.

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*Puedes visitar la obra de Romina y la de más artistas peruanos en nuestra galería de arte “Suculenta Experiencia”, ubicada en Avenida Conquistadores 946San Isidro. Ven y vive el placer más suculento y especial de tu vida ¡Te esperamos!*

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