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H
M

Y CADA VEZ, VUELVO A MORIR…

Ebelin Ortiz
Actriz,Cantante, Directora, Gestora Cultural
@ebelinortiz

Estuve al borde de la muerte.

O no?

Para una película debí pararme al borde de una cornisa en lo alto de un edificio, el vértigo me provocó un sentimiento tan placentero. El aire acariciaba mi piel, mi cabello ensortijado volaba y yo con él, todo mi ser se estiró como quien quiere salir de esa envoltura llamada piel. Quise quedarme ahí más tiempo del debido, pero debía bajar y volver a subir para ese bis en la canción que me hizo bailar en ese muro que podía llevarme a la muerte. Es que fue tan placentero…

El mismo efecto que tuve con mi primer orgasmo.

Sentí que la vida se me iba, que perdía el conocimiento. Sensación extraña, fascinante.

Los poros se abren y con ellos, todos los orificios corporales, la piel se eriza y toda sensación se potencializa. Mi voz es un hilo rojo que busca su alfa y omega, escucho a las hormigas, veo mándalas de color violeta y amarillo y percibo el olor que emanan los fluidos del cuerpo. Todo en seis segundos o diez.

Impronta de adolescencia que en cada encuentro intento repetir, pero el desarrollo no es lo mismo.

Porque cada encuentro tiene su proceso, nudo y desenlace.

Porque cada encuentro es una obra de teatro diferente, una puesta en escena diferente.

Interesante improvisación sexual que nos arrincona y nos eleva en vibración constante.

Hacemos lo que sea necesario para revivir esos pocos segundos con la premura de la soledad, o en el ritual de la compañía que suma el contacto con la piel del otro. Como si esa ceremonia hiciera que valga la pena la espera de ese instante de gozo.

Y cada vez, vuelvo a morir.

Ebelin Ortiz

Sábado 8 de agosto de 2020

#DíaDelOrgasmo

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